19 dic. 2014

[NOTA] Carolina Aguirre: la inspiración de Carla Peterson en 2014

La Nacion publicó una edición de aniversario con "Las 50 personas que nos inspiraron en 2014". Carla Peterson eligío Carolina Aguirre, la autora de Guapas. Para conocer los otros 49 clic aquí.


Instantáneas de la vida cotidiana

Carolina Aguirre por Carla Peterson



LA ACTRIZ DE GUAPAS CELEBRA LA PRECISIÓN DE LOS LIBRETOS DE LA GUIONISTA, QUE CONSTITUYEN EL COMIENZO DE UNA GRAN MENTIRA: LA ACTUACIÓN

Foto de Ricardo Pristupluk

En la muy extensa relación que un actor mantiene con los autores, muchas veces nos preguntamos qué esperamos de ellos. En esos textos empieza la magia de la actuación: se moldea un carácter, se define una temperatura, se traza el perfil psicológico y emocional de los personajes. La criatura que cada actor pronto tundra entre manos nace en ese instante de creación solitaria. El escritor frente a la hoja en blanco y, de pronto, la magia. Es el principio del truco de la interpretación, el comienzo delicioso de una gran mentira. Sucede desde siempre, de Shakespeare en adelante. El autor mira el mundo, trata de explicarlo, quiere entender el modo en que nos comportamos. Nacen en ese momento, también, las palabras; se insinúa el texto al que el actor deberá más tarde darle su propia voz, su inflexión personal, su propio carácter.

He trabajado con textos de grandes clásicos y con otros escritos para la televisión. Entre éstos los que imagina Carolina Aguirre tienen una personalidad muy propia, quizá porque ella nació como autora en los blogs. Hay en esa escritura rápida una inmediatez nueva. Se captura la vida cotidiana, es una instantánea, un poco como sucedía con los grandes guionistas del neorrealismo italiano (Suso Cecchi d’Amico, Cesare Zavattini) que estaban detrás de las grandes películas de Rossellini o De Sica, un cine que siempre me conmovió. Quizás ese origen del trabajo de Carolina Aguirre, además de su fina capacidad de observación, conviertan a esos textos en piezas que retratan algo tan reconocible y universal. A todas esas criaturas les regala un matiz particular, y a todas una voz inconfundible en la que pueden verse reflejados miles de espectadores: la roquerita, un adolescente, la chica que viene de un barrio modernito, tantísimos más.

No siempre quiere ser correcta en sus pensamientos, se permite desvíos, y por eso de pronto puede ser un poco más cruda, un poco más oscura o aun violenta. Pero apenas termina alguna de esas escenas, sabe regresar al romanticismo más clásico. Y aun cuando retrata una escena cotidiana –o sobre todo cuando lo hace– tiene una sensibilidad que le permite emocionar al espectador y, antes que eso, a los actores que debemos trabajar con sus textos. Es una muchacha hedonista, además, lo cual nos hace muy cercanas. Le gusta viajar, mirar cosas lindas, comer bien y tomar rico. Es muy observadora, como lo pide su oficio. Y muy frontal. Me he divertido horrores leyéndola, y no me refiero sólo a los guiones televisivos con los que me involucré. Es una maravilla su sentido de la ironía y del sarcasmo, siempre filosa ella, aunque no siempre descarta el humor fresco y más ligero.

Curiosamente, le gusta ser la protagonist de ciertos momentos, aunque de pronto se esfuma y pasa desapercibida. Es casi un juego para ella, que ha llegado a refugiarse detrás de un seudónimo sólo por el gusto de divertirse. Detrás de una máscara. Revelarse y esconderse. Como un actor.

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