17 abr. 2015

[NOTA | FOTOS| SCAN] Revista La Nacion • Carla Peterson: Vivir cada instante

Vivir cada instante

Disfruta de la maternidad y acaba de estrenar Venus en piel, una obra en la que el erotismo del poder es protagonista. Casada con Martín Lousteau, se sorprende con la entrada de la política en su vida: "Es mi primer candidato para todo"
Por Fabiana Scherer  | LA NACION


Plenitud. Dice, irradia, contagia con cada frase, con cada pausa. "Sí, plenitud", reafirma la actriz, la madre, la mujer de 41 años, que hoy transita por días de mucha alegría, de paz. "Soy feliz", arremete como quien jaquea al contrincante para no dejar dudas de su bienestar. "Hoy es así, está todo bien; mañana no lo sé. Y por eso lo quiero disfrutar. Me despierto con esa conciencia. Trabajo de lo que me gusta, mi hijo ya me habla, amo a mi marido (Martín Lousteau). En mi casa todo es felicidad y los dos somos conscientes de este momento. Así que sí, soy feliz."

Abrazada a ese espíritu, a ese carpe diem que se hizo carne, Carla se deja llevar por los deseos, por sueños que parecen tangibles y ya no imposibles. "No soy buena hablando de proyectos. No sé lo que se viene, pero sí me gustaría tener otro hijo."

¿Pronto?
Me encantaría el año que viene. Quiero volver a ser mamá. Todo pasa tan rápido. Gaspar ya es un nene, dejó de ser bebe, va al jardín [tiene 2 años]. Quiero disfrutar de todo esto, ocuparme de mi familia. Una amiga me aconsejó que tenga el segundo cuando ya le pueda decir a Gaspar que me alcance algo y me lo traiga. Antes no. Y la verdad es que ya estamos recerca de eso.

Es un buen consejo.
Sí, me parece que sí, así que ya puedo pensar en el segundo. Sé que estoy grande, pero es un deseo que tenemos con Martín. También es cierto que me casé de grande. Encontré a mi pareja después de haber vivido muchas cosas y de haberme animado a estar sola, superando los miedos.

¿Qué miedos?
Los de la soledad. Más allá de que es una elección, en mi caso también existía el deseo de encontrar a alguien en algún momento. Y una cuando está sola también siente miedo. Había momentos en los que sufría mucho y otros en los que me divertía un montón. Tenía esperanzas de encontrar un compañero algún día, pero también sentí el temor de perder esa libertad, de equivocarme. Hasta que sentís que es posible caminar al lado de esa persona, de ser feliz. Me llevó un tiempo, pero llegó.

Conoció a Martín en casa de unos amigos. Quería evitar esas clásicas presentaciones y finalmente el encuentro se dio por casualidad. El amor no se hizo esperar y contra todo pronóstico resultó. Se fueron juntos un tiempo a los Estados Unidos [Lousteau cursó una beca en la Universidad de Yale] y allí se casaron en secreto, no por divismo, sino para asegurarse el servicio médico para atender el embarazo de Carla. En aquellas tierras vieron crecer la panza, tranquilos, relajados, lejos de los flashes. "Queríamos disfrutar lo que nos estaba pasando. Fue un momento muy íntimo."

Dos días después de lo previsto, el 26 de enero de 2013, nació Gaspar. Fue en Buenos Aires. "Siempre regreso. Amo viajar. Me gusta esa cosa de sentirme extraña en un lugar, pero por un tiempo. Soy de las que necesitan volver, porque mi lugar está acá."


LA MUJER DEL POLÍTICO

De perfil bajo en el terreno político, Carla se animó a apoyar a su marido con un video selfie en el lanzamiento que hizo Lousteau como precandidato a jefe de Gobierno porteño por el frente Energía Ciudadana Organizada (ECO). Quería estar cerca tuyo y de la gente que trabaja con vos, todo el equipo, felicitarlos, agradecerles, desearles mucho éxito. Estoy muy orgullosa, muy contenta de estar al lado tuyo cada día y agradecerles a todos los que están ahí en ese teatro impresionante, dijo a la cámara en el video que se proyectó en una pantalla gigante.

"Todo esto es muy nuevo para mí", asegura de su rol como la mujer de un candidato político en pleno año electoral. "Nos acompañamos en las cosas que son importantes, que son de verdad, no para que se vean, no nos importan los adornos. Si para él algo es importante, como la presentación que hizo en el Gran Rex, ahí voy a estar, lo mismo cuando yo estrene una obra, una película -aclara-. Nunca tuve mucha relación con la política. Tengo mi mirada y mis teorías, pero nunca quise tener ese rol de actriz que habla de política. Sí lo hago con amigos, en un círculo más íntimo. Lo que pienso me gusta mostrarlo, poniendo el cuerpo en los trabajo que elijo, en las cosas que hago todos los días. Confío más en los actores que dicen cosas con el arte."

¿Lo que dice Martín te convence?
Obviamente. Me gusta él, lo que hace como político. Me identifico con lo que dice, con lo que propone. Me gusta escucharlo, aprendo mucho, porque explica muy bien y no tiene esa cosa terminante, es muy abierto, comprensivo. Es mi primer candidato para lo que sea [risas]. No quiero parecer una tonta diciendo esto, más allá de Martín tengo mi propia opinión. Los dos tenemos muy en claro que yo no voy a hacer nada que no me guste sólo para acompañarlo y tampoco lo va a hacer él. Los dos tenemos trabajos en los que estamos muy expuestos y por eso es importante cuidarnos. Hay cosas que nos gustan guardarlas en la intimidad.

No hay duda de que la rutina familiar Carla-Martín-Gaspar cambió. Año de elecciones, tu regreso al teatro. ¿Cómo lo manejan?
Es una locura. Pero todo es posible. Gaspar nos cambió la vida en todo sentido; en lo que tiene que ver con el trabajo, Martín y yo nos adaptamos. Tengo unas fotos buenísimas del día de la presentación en el Rex. Martín sosteniendo con una mano a Gaspar, que tenía un osito y la mamadera, y con la otra terminando de escribir el discurso. Nos pasa que muchas veces el gordo no se quiere quedar en casa y por eso Martín se lo lleva con él a los recorridos por los barrios, no se trata de ninguna estrategia, sino de organización como padres, y no es nada fácil. Y para un actor ser padre es raro, porque solemos trabajar mucho con nosotros mismos. Encontrar ahora el momento para concentrarme, para conectarme con el personaje no es fácil. A veces me pasa de estar leyendo y Gaspar se aparece con un juguete y me pide de jugar. Así que dejo todo y me pongo con él, porque quiero disfrutar de esos momentos. Tampoco me quiero encerrar. Ahora tengo esas pasiones compartidas, la actuación y la maternidad. Así que busco otros espacios donde estudiar. Me permito jugar, mirar mil veces la misma película con él. Me gusta que me abrace, que me cuente lo que va a pasar en la escena siguiente, que cante las canciones. Nos reímos, nos hacemos chistes. Estamos seduciéndonos todo el tiempo y me encanta.

¿Te reconoce en la tele o en los afiches que coparon la ciudad con la promoción de la obra?
No tanto. Todavía no entiende de qué se trata. El otro día en la calle lo paré y le mostré un afiche donde estaba la cara de Martín. Mirá, ahí está papá, le dije. Miró, se rió y siguió caminando.

* * *

Wanda: ¿Qué desea usted en el fondo de su corazón?

Thomas: Ser algo suyo, desaparecer dentro de su esencia sublime, vestirla y desnudarla, ponerle las medias y los zapatos. No volver a tener una voluntad propia.

Wanda: ¿Llama usted amor a eso?

Thomas: Es el único amor que debe haber. En el amor, como en la política, sólo uno debe tener el poder. Uno debe ser el martillo; el otro el yunque. Yo acepto encantado ser el yunque.

* * *


Carla es Wanda; Juan Minujin es Thomas. Y juntos son los protagonistas de Venus en piel, la obra de David Ives que Javier Daulte subió a escena en el Paseo La Plaza y con la que explora las relaciones de poder y seducción expuestas por el austríaco Leopold von Sacher-Masoch (de su apellido deriva el término masoquismo) en la controvertida pieza La Venus de las pieles (1870).

"Regresé al teatro con una apuesta que me exige dar lo mejor, o por lo menos intentarlo. Era algo que deseaba, como una necesidad de ir más allá, de sacar algo nuevo mío, de desafiarme a mí misma, de dar un paso más allá. Y Javier te empuja a que traspases límites. Es un reencuentro en varios sentidos." Con Daulte trabajó en Tiempos compulsivos, en el unitario donde puso el cuerpo a Inés Alonso, una obsesiva de la limpieza, y con Juan protagonizó en cine la comedia Dos más dos, junto a Julieta Díaz y Adrián Suar, en la que se metía en el universo swinger.

Roman Polanski llevó al cine la obra de David Ives. Escribieron juntos la adaptación. ¿Pudiste verla?
La vi mucho antes de ponerme a estudiar el libro. No hay que hacerlo, porque después uno empieza a comparar. Me gustó mucho, igual viste que cuando los diálogos están en francés suena todo más lindo, más prolijo [se ríe]. Javier prefirió no verla. Me gustó, es interesante el juego que propone y está muy bien actuada [Mathieu Amalric y Emmanuelle Seigner]. Lo interesante es cómo cada director le da su visión y Javier está aportando su mirada. Estoy fanatizada porque te lleva preguntarte hasta dónde uno es capaz de explorar, de exponerse, de animarse, de traspasar los límites. En el escenario estamos Juan y yo todo el tiempo, somos dos personas que se cuentan sus fantasías, sus deseos y tratan de llevarlos a cabo a pesar del dolor, del miedo al amor y de reconocer que ambos se entienden mucho más de lo que imaginaban.

Dios le castigó, poniéndole en manos de una mujer. Esta frase extraída del libro de Judit, un texto apócrifo del Antiguo Testamento, es la sentencia que da significado al texto escrito por Sacher-Masoch, la idea del hombre sometido al poder femenino, entendido a priori como una maldición bíblica que atraviesa por entero la obra. "Pobre hombre -dice Carla-. No quiero simplificar el sentido de la obra. Hay un permanente juego de cambio de roles. Es interesante ver cómo hoy las cosas están puestas sobre la mesa y cómo la mujer ha ganado espacios, aunque todavía falta dar varios pasos. En muchos aspectos aún hoy vivimos en una cultura machista, donde a las mujeres se las ve de cierta manera. Resulta interesante poder analizar cómo nos vemos a nosotras mismas, cómo nos ven ellos y cómo las mujeres los vemos a ellos. Hay un permanente cambio de roles."



Un juego de seducción y poder que se traduce también en la ropa que usás en escena.
Ando en paños menores por todo el escenario. Es que ella, la protagonista, es una actriz que se viste y se desviste, es una actriz haciendo cosas de actriz en una audición dispuesta a conseguir el papel. Usa lencería sado, cositas de cuero. Le pedí a mi mamá que me trajera algo de Berlín. Hace poquito estuvo por Alemania.

¿La mandaste de compras a un sex shop?
Le pedí que se fijara si veía algo que pudiera servirme para la obra. Siempre le pido que me traiga algo cuando viaja, esta vez no sólo maquillaje. La mandé a un lugar que tenía de todo, le dije que se fijara si conseguía un collar de perro, pero en lugar de eso me trajo uno con strass, que voy a usar para salir a pasear, no para el escenario. Me dio tanta risa... Me imagino a mi mamá caminando por Berlín, una señora grande con una bolsa del sex shop.

En una época en la que se hace un culto de la belleza y la exacerbación de la juventud te animás a subir al escenario y seducir por completo.
El teatro te da la posibilidad de poner todo ese juego de seducción ahí arriba, sin pensar en la edad. Uno tiene que seducir como sea. El actor lo hace todo el tiempo. No sé si soy una gran seductora, pero cuando estoy en un escenario o frente a una cámara necesito creer que lo soy. Si hablo desde lo físico, necesito sentirme bien, cuidar mi cuerpo porque es una herramienta de laburo. Uno nota que está pasando el tiempo, yo intento llevarlo con la mayor normalidad. También depende lo que uno entiende como belleza. A mí me gusta la gente que le pasa la vida por donde le tiene que pasar y no esas personas que no se les ve la vida. Que tienen esas caras, esos cuerpos que no entendés. Me ocupo mucho de mí, porque quiero llevar una vida sana, sentirme bien por sobre todo. Intento hacerme tiempos, ahora estoy caminando todos los días por lo menos una hora.

Cuando habla de seres inspiradores no puede evitar referirse a su familia, sobre todo a su mamá y a su papá. "Mi papá es un ejemplo de superación. Está haciendo frente a las secuelas de un ACV [sufrió hace cinco años un accidente cerebrovascular]. Está mejor, tuvo que aprenderlo todo de nuevo, está en eso y a pesar de lo que le pasó es un tipo feliz, una persona alegre, positiva. El otro día estábamos en un asado con amigos y mi papá entendió todo lo que se decía, quería hablar, se le notaba que tenía todo en la cabeza, pero no pudo. Él siempre fue mi héroe, el piloto de avión [militar aeronáutico], el que me llevaba a volar -hace una pausa-. Fue duro. Lo que transmite lo hace a través de canciones, porque canta. El arte es sanador, de alguna manera te salva. Me emociona escucharlo cantar, con esa voz, con esa misma voz con la que no puede hablar porque tiene un daño neurológico enorme. Hay gente que vuelve a hablar entonando las palabras. Por ahora ni siquiera puede leer. A veces creemos que entiende alguna palabra. Lo que sé es que tiene una gran fuerza y por suerte mejoró muchísimo."

¿Te permitís estar triste?
Sí, me doy esos momentos. Al comienzo me deprimí, pero también entendí que no puedo quedarme en la angustia. No niego lo que siento. Pero no puedo permanecer en el dolor.

Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, rezaba de niña para que se le fuera el miedo.

¿Seguís rezando?
Soy cristiana. No voy a misa, nada de eso. Estudié en un colegio religioso [el colegio fundado por la congregación de las hermanas de la Santa Unión de los Sagrados Corazones]. Tengo mis oraciones, mi forma de conectarme. Lo hago con mis palabras. Lo que más me molesta y cuestiono del catolicismo es la culpa. No podemos vivir sintiendo culpas.


¿Qué te hace sentir bien?
Mi familia, mis amigos. Me gustaría tener más tiempo para compartirlo. Uno debería venir en la vida con unos vouchers a los que puedas ir usando cada vez que lo necesites. Disfruto de mis encuentros con ellos, porque estamos todos. Nos acompañamos, aunque sea a la distancia. Mi hermana vive afuera [en Italia], estamos siempre conectadas. Ahora quiero que venga a ver la obra. Intento convencerla diciéndole que Venus en piel es la obra más importante que hice, que éste es mi mejor trabajo.

Como bien decía Oscar Wilde, "lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo". Carla hoy se permite vivir, detenerse en el presente, en el momento. No quiere sólo existir. "Vivirlo todo, cada instante -anhela-. Ahora quiero conseguir que Gaspar se duerma después de leerle el cuento. No lo logré todavía. Intenté de todo, hasta llevo una linterna para armar un clima. Con Martín hace mucho que no dormimos. Ese es nuestro próximo gran objetivo."

CÓRDOBA CAPITAL

Allí nació el 6 de abril de 1974 y vivió sus primeros tres años. Hija de María Rosa y Damián, hermana mayor de Fernanda, Sergio y Rosalía

SALIR AL MUNDO

A los 18 años armó la valija y se fue sola a Nueva York y a Los Ángeles a tomar clases de danza. "Fue un viaje de estudios"

PRIMEROS PASOS

En la tele los dio en Montaña rusa. Pero fue con Brigitte en Son amores que consiguió llamar la atención. Su gran maestro de teatro fue su amigo Miguel Guerberof.

ÉXITOS

Protagonizó Lalola, Los exitosos Pells, Tiempos compulsivos, Guapas y En terapia

GRISELDA SICILIANI

"Adrián [Suar] nos presentó. Dijo que ella iba a hacer de mi mejor amiga en Sos mi vida. Nunca imaginó que con Griselda íbamos a ser tan amigas." En teatro hicieron juntas Corazón idiota

EL FUTURO

"Veremos qué pasa con Venus en piel. Tengo algunos proyectos chicos para hacer en TV. Quiero tener tiempo libre para compartir con Gaspar. Me gustaría armar una obra propia, quizá con una amiga [¿Griselda Siciliani?]"

Asistente de fotografía: Sofia Ciravegna. Pelo: JoaquÍn Persson para Sergio Lamensa. Make up: Natali Rensin para Estudio Novillo con productos Yves Saint Laurent. Ambientación: Dolores Saavedra. Agradecimientos: complejo teatral de Buenos Aires, equipo de trabajo del teatro Regio y Adri Porto.

















La actriz habló con La Nación Revista sobre sus deseos de volver a ser madre, su relación con Martín Lousteau y con la política, y su regreso al teatro




Desde la marquesina de Venus en piel, Carla Peterson irradia sensualidad. Su regreso al teatro con Venus en piel, que estrenó esta semana, tras un exitoso año televisivo como una de las Guapas, la encuentra en un estado de mucha felicidad. "Trabajo de lo que me gusta, mi hijo ya me habla, amo a mi marido. En mi casa todo es felicidad", dice a La Nación Revista, en una entrevista que podrá leerse este domingo, y en la que no evita ningún tema. Habla de su relación con Martín Lousteau , su marido desde hace casi tres años, quien además está transitando la campaña como candidato a jefe de Gobierno porteño; el estreno de su obra, la salud de su padre, que todavía se recupera de un ACV sufrido hace cinco años; y la posibilidad de volver a ser madre, a los 41, y darle un hermanito a Gaspar, que ya cumplió dos años.

"Me gustaría tener otro hijo. Me encantaría el año que viene. Quiero volver a ser mamá", revela. "Una amiga me aconsejó que tenga el segundo cuando ya le pueda decir a Gaspar que me alcance algo y me lo traiga. Antes no. Y la verdad es que ya estamos recerca de eso", agrega entre risas. Sobre la edad y el paso del tiempo, asegura que no tiene miedo de volver a apostar a la maternidad: "Sé que estoy grande, pero es un deseo que tenemos con Martín. También es cierto que me casé grande. Encontré a mi pareja después de haber vivido muchas cosas, y de haberme animado a estar sola, superando mis miedos".


Lousteau y la política. En el lanzamiento de la campaña de su marido, Carla no dudó en manifestar abiertamente su apoyo a su misión con un video que fue proyectado en el acto de presentación de su candidatura en el Gran Rex. "Obviamente me convence. Me gusta él, lo que hace como político. Me identifico con lo que dice, con lo que propone. Me gusta escucharlo, aprendo mucho, porque explica muy bien y no tiene esa cosa terminante, es muy abierto, comprensivo. Es mi primer candidato para lo que sea", asegura, aunque prefiere mantenerse al margen de las opiniones políticas: "Nunca tuve mucha relación con la política. Tengo mi mirada, y mis teorías, pero nunca quise tener ese rol de actriz que habla de política. Sí lo hago con mis amigos, con un círculo más íntimo. Lo que pienso me gusta mostrarlo, poniendo el cuerpo en los trabajo que elijo. Confío más en los actores que dicen las cosas con el arte".

Sobre su padre. Hace cinco años, el padre de Carla sufrió un ACV del que afortunadamente pudo salir adelante, tras una larga rehabilitación que incluyó un nuevo aprendizaje de todo. Hoy está recuperado pero todavía no puede hablar. Su fortaleza para recuperarse conmueve profundamente a la actriz. "Es un ejemplo de superación", dice, orgullosa, aunque admite que estuvo muy triste: "Al comienzo me deprimí, pero también entendí que no puedo quedarme en la angustia. No niego lo que siento. Pero no puedo permanecer en el dolor".

"El siempre fue mi héroe, el piloto de avión, el que me llevaba a volar. Fue duro", recuerda. Si bien no puede hablar, el padre de Carla recuerda a la perfección las canciones que aprendió en su vida: "Lo que transmite lo hace a través de canciones, porque canta. El arte es sanador, de alguna manera te salva. Me emociona escucharlo cantar, con esa voz, con esa misma voz con la que no puede hablar porque tiene un daño neurológico enorme. Por ahora ni siquiera puede leer. A veces creemos que entiende alguna palabra. lo que sé es que tiene una gran fuerza y por suerte, mejoró muchísimo"..




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Divina!!!

Anónimo dijo...

Es un GENIO TOTAAAL!!! LA MAS LINDA