18 nov. 2015

[NOTA | FOTOS] Un día de rodaje con Carla Peterson y Sebastián Wainraichok • Una Noche De Amor • Cine

El tras bambalina del film de Carla Peterson y Sebastián Wainraich
Entrevista.


Carla Peterson y Sebastián Wainraich son la pareja que, una noche, le piden a la abuela (Soledad Silveyra) que cuide a sus nietos, para tener un momento solos. Intimidades del rodaje.

By Daniela Aguinsky

Foto Andres D’elia 


Un tornado azota la ciudad de Atlanta, en los Estados Unidos. Inundaciones, casas volando por el aire y muertos por todos lados. Una catástrofe natural que sucede al otro lado del mundo es lo que tiene preocupada a Betty (Soledad Silveyra), al momento que Leonel y Paola, los personajes de Sebastián Wainraich y Carla Peterson, llegan a su casa para pedirle por favor que se quede una noche con sus nietos, para tener una noche solos.

Sillones tapizados y con flecos, aparadores llenos de adornitos y souvenires, lámparas con cristales y el infaltable televisor, arman esta inconfundible casa de suegra. Afuera no hay un tornado, pero llueve bastante, y este living del barrio de Núñez no oficializa una reunión de señoras y masas, sino uno de los últimos días de rodaje de Una noche de amor, la nueva película de Hernán Guerschuny (El crítico), con guión del mismo Wainraich.

“Nos preparamos para filmar”, grita Guerschuny, mientras retocan a Sebastián. Carla, de vestido de noche, colita de pelo y zapatillas deportivas, ayuda a Simón Guerschuny- el niño que se roba la escena, e hijo del director- a practicar sus líneas, mientras a una Solita con calzas y camisola -y un hamsa al cuello- la rocían con spray. De un lado del living, los protagonistas, y del otro, la cámara y el equipo. En la escena, que se repite por lo menos unas seis veces, Leonel y Paola se están por ir a cenar solos, y Betty accede encantada a cuidar a los chicos. Momento previo a abandonar la casa con éxito, Bety prende el televisor (para mostrarles la catástrofe que la desvela), acción que despierta a los chicos.

Da mucha gracia ver el trato de Leonel con su madre, cuando de a dos intentan apagar el televisor que suena a todo volumen. Mientras, muy tiernamente, se acerca Simón para pedirles salir a cenar con ellos. “Pero si te encanta quedarte en lo de la bobe”, dice arrodillada el personaje de Carla al pequeño, mientras su hermano mayor lo llama. “¡Corte!”, se escucha, y Peterson felicita al pequeño Guerschuny por su actuación.

“Nuestra película se mete en un tema universal, que es la pareja -dice Wainraich ya en su trailer, en una pausa de la filmación-. Me parece que es identificatorio. Después, cada uno sabrá cómo vive y cómo se las arregla con la suya. Me parece que lo lindo es que no mostramos a una pareja formándose, o terminando, sino que es una fotografía de ellos dos después de un tiempo, y ver qué hacen una noche que se encuentran solos. Cara a cara, de que hablan”.

“Es una película que habla de los pequeños thrilers de la vida cotidiana -dice Guerschuny-. A veces esto de casarse, vivir en pareja y morirse, es un cliché. Nos pasa a todos. Pero cuando lo contás en primera persona, es lo más particular del mundo. Cada uno se enamora distinto. Y con los matrimonios pasa eso. En la salida, Leonel pone un disco de Frank Sinatra, que está rayado. Y el matrimonio es como un disco rayado. Es un buen disco, uno que te gusta, pero es un loop”.

“Te sabés las canciones...”, agrega Carla. “De a ratos se escucha bien, de a ratos se traba... A veces no lo querés escuchar más”, sigue Sebastián. “Y si lo perdés, ni te digo”, completa Peterson.

Con su primer protagónico en cine, luego de hacer participaciones en Por un tiempo, de Gustavo Garzón, y en Caída del cielo (por estrenarse), el conductor de Metro y medio se estrena también como guionista de cine, mientras interpreta a uno.

“Se me ocurrió en un viaje”, dice sobre la génesis del guión. “Me vino una escena, que no quiero adelantar, y en base a eso empecé a pensar lo que podía pasar después a esta pareja”, cuenta el actor, a quien Ezequiel Hara Duck, el productor de su programa, le presentó al director cuando lo llevó como invitado.

“Hernán vino a presentar El crítico a la radio. Yo lo conocía de nombre, vi la peli y me encantó, y le comenté que estaba escribiendo un guión. ‘Bueno, cuando lo termines, traémelo’, me dijo. Nos juntamos a almorzar, y se lo di. El se fue a Argentores a cobrar u montón de guita (risas), me escribió y al otro día empezamos a trabajar”, relata el actor sobre este proyecto, que se llevó a cabo muy rápido para lo que son, a veces, los tiempos del cine.

Carla, que se sumó más tarde, en la película es una psicóloga con muy poca experiencia dedicada a la terapia de pareja, que vuelve al ruedo luego de dedicarse a la maternidad. “Este es un lenguaje distinto a lo que hice antes. No tuve que preocuparme por buscar el personaje, sino que era la manera de contar la historia. Me escucharon mucho. A Hernán no lo conocía, pero me dijo: ‘Quiero que la pasemos bien filmando’. Y la pasamos re bien. A veces se hacía difícil estar despiertos a las tres de la mañana”, dice un poco aliviada Peterson, luego de un rodaje de cinco semanas que ocurrió casi enteramente de noche y de madrugada.

“¡Y todo octubre con frío! Hemos dormido en cualquier lado, orinado en cualquier lado... ¡Yo!”, aclara Sebastián con humor. “El día que hicimos tomas con el auto, estuvimos cinco horas subidos a él. Me bajé en una plaza importante de la ciudad... ¡y Carla me habilitó!”.
“Dimos tantas vueltas a la ciudad, que parecíamos El día de la marmota”, lo justifica su compañera.

“Para mí es muy importante trabajar con gente inteligente. Hay ciertos códigos en común, tiene que ver con ser medio cómplice, entender el humor de la misma manera. Me pasa con los padres del colegio de mis hijos, que yo les cuento un chiste y no manejan la ironía. Por eso cuando ponés una peli en cartel, a algunos les encanta, y a otros no les causa risa”, aporta Guerschuny sobre el género.

“También hubo que hacer que fueran creíbles estos doce años de matrimonio. Nos fuimos haciendo amigos, nos terminamos conociendo y conteniendo”, remarca Carla.

“Yo creo que los tres sabíamos bien lo que queríamos de la película”, afirma Wainraich.

¿Es una comedia romántica?
Wainraich: Es una comedia. Tiene algo de romántico. En el título hay ironía.

“Amor, hay -dice Carla-. Es un matrimonio. No dos que se conocen y se enamoran”. A lo que Sebastián explica: “No es el amor de la películas, en donde se besan todo el tiempo y caminan al borde de un río. El amor a veces es tener que llevar a los chicos a upa, no poder tener intimidad, porque los chicos se despiertan. Eso forma parte del amor”.

RECUADROS

La "bobe" Betty


En carácter de participación especial, Soledad Silveyra se hizo presente en el set. En un solo día de rodaje, Solita compuso a Betty, la madre de Leonel (Wainraich), suegra de Paola (Peterson) y abuela de Simón (¡cómo su nieto en la vida real!).

Con anteojos colgando del cuello, la actriz interpretó a una típica madre judía -la encargada de quedarse con los chicos, la noche que transcurre la película-. “Lo de la ‘bobe’ surgió durante el rodaje, la película no es muy judía -comenta Wainraich-. Sí hay cierta neurosis, y un par de menciones como ésta. El humor judío está implícito”, completa.


La contrapareja exitosa


María Carámbula, Carla Peterson, Sebastián Wainraich y Rafael Spregelburd

Como es habitual en las comedias, los personajes de Carla y Sebastián tienen sus antítesis. 
En Una noche de amor, Rafael Spregelburd y María Carámbula interpretan a una pareja que es todo lo que ellos no son. Luego de discutir adónde ir a comer esa ansiada noche solos, los protagonistas terminan en un restaurante al que Leonel reniega ir, para no cruzarse con quien sabe estará allí. Pero ante la insistencia de su mujer, termina aceptando ir a otro lugar, de donde saldrá un poco derrotado.

Tincho Martínez Bol es un conocido publicista, un exitoso. “Es la contracara del personaje de Sebastián, que se está planteando su fracaso”, explica Spregelburd sobre su papel. “Confiesa sus infidelidades como si fueran lo más normal del mundo. Es la cara amoral de todo aquello que Leonel más teme. Es muy gracioso el intercambio”, agrega el protagonista de El crítico.

“Hicimos una escena larga, con un guión un poco a lo Woody Allen. Hay una charla con idas y vueltas. Fue difícil de actuar, y fácil de filmar”, explica.

María Carámbula es Mariana, una mujer de mediana edad que está toda “tuneada”. Es bastante llamativa, y junto a su marido publicista tienen tres hijos, entre ellos “la nena” -que Paola y Leo no tienen-, y se manejan mejor que ellos.

“Rodamos cuatro noches, hasta las cinco de la mañana, aunque resultó muy divertido”, comenta María. “Mi personaje es una mujer frívola, pero ella sabe que lo es. Está ‘montada’, muy lookeada, se me ocurrió hacerle un jopito, y anda todo el tiempo en tacos, algo que yo nunca uso”, explica y agrega: “Con Rafael interpretamos a un matrimonio bastante tilingo, que cuenta otro lado de los matrimonios. Nada que ver con la pareja de Carla y Sebastián. Mi marido es el típico hombre que saluda siempre a todo el mundo cuando entra a un lugar, a los otros los invadimos, un desubique total. Cuando leí el guión me reía sola a carcajadas”.

También es parte de esta película Justina Bustos (que trabaja en Historia de un clan), quien interpreta a Micaela, una vecinita sexy con quien Leo fantasea.


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