31 ene. 2016

[NOTA | FOTOS | SCAN] La "embajadora" Carla Peterson: amor militante y cero protocolo • Revista Viva

Casada con Martín Lousteau, actual embajador en los EE.UU., la actriz estrena una película en unos días, antes de irse a vivir a Washington con su hijo y su conejo.


Por Silvina Demare


Era una mañana calurosa y se había ido a correr por Palermo. En eso, su celular empezó a sonar. Los mensajes de WhatsApp caían cual gotero. Siguió entrenando y cuando llegó a su casa empezó a leerlos. Eran de distintos amigos: “No te vayas”, “¿Cuándo viajás?”, “Te vamos a extrañar”.

Carla Peterson se quedó helada en el living de su casa. No sabía si reír o llorar. Ni ella misma podía procesar aún semejante noticia: que su marido, el economista Martín Lousteau, había sido designado embajador en los Estados Unidos por Mauricio Macri. 
Hoy, a diferencia de las primeras semanas del impacto, la actriz está contenta y entusiasmada con el desafío de mudarse a Washington y tiene varias certezas. “Vamos a vivir en la residencia de los dos embajadores anteriores. Me cuentan que es un lindo lugar, y los que estuvieron ahí la pasaron muy bien. Lo que sé que es queda a veinte minutos de la Embajada, que tiene un colegio cerca. Martín, que está viajando, traerá fotos y en principio vamos a estar a ahí. Si vemos que queda muy lejos, calculo que podremos buscar otra. Pero una vez que estemos allá, es más fácil ver qué nos conviene”, confía.

Su idea, en principio, es viajar a fines de febrero, después del estreno, el 25, de Una noche de amor, el filme de Hernán Guerschuny, que la tiene como protagonista. Una vez allá, lo primero que hará es buscar un “buen” jardín de infantes para su hijo Gaspar, de tres años recién cumplidos. Y está decidido: viajará con ellos Ricardo, el conejo que llegó a la familia hace unos meses. “Se lo compré a Gaspar cuando estaba filmando la película para que no estuviera tan solo. Parece un perro: lo llamás y viene. Ya se comió todas las plantas del jardín, pero resultó muy divertido. Así que Ricardo viene con nosotros a Washington. Ahora tengo que sacarle el pasaporte... ¡Es un chiste! Pero, en serio, tengo que averiguar cómo lo puedo llevar”, aclara con humor.


¿Cómo fue que Martín te contó del viaje?
Me dijo que había una opción de irnos a Estados Unidos. Le pregunté: “¿Vos estás seguro de que justo ahora nos vamos a ir a vivir a otro país?” Me parecía raro por todo lo que había trabajado él en la campaña y en su proyecto político. La noticia me sorprendió. Alguna vez habíamos hablado de irnos, pero recién cuando nuestro hijo estudiara en la Universidad, si es que decidía hacerlo en el exterior como Martín. Pero ahora apareció esto y nos vamos. Las cosas se fueron dando. Martín nunca piensa: “Voy a hacer esto para después poder hacer esto otro”. Tampoco pensó: “Quiero ser diputado o ministro de Economía”. Una cosa lo llevó a la otra.

¿Lo sorprendió el llamado de Macri?
Sí, no lo esperaba. El estaba viendo cómo seguir con su equipo este año.

¿Conocés Washington?
Sí, viví dos meses cuando tenía 22 años. Fui porque mi padre estaba viviendo allá. Por eso, cuando Martín me dijo de instalarnos en Washington, la decisión fue más fácil. Ahí firmé mi primer contrato como actriz de elenco para el programa Naranja y media. Me acuerdo que me llegó vía fax.Me anoté en el Washington Performing Art Center, donde había clases de teatro y obras clásicas para ver. También estudiaba inglés. Tengo lindos recuerdos. Washington es un lugar donde la gente está muy de paso y hay una comunidad hispana muy grande. Veremos, por ahora no conozco a nadie.

Para 2016, Carla tenía planeado salir de gira con la obra Venus en piel, que fue un éxito el año pasado. La suspendió, obviamente. Sin embargo, el cambio le vino bien: “Este año quería guardarme un poco para mi hijo. Por ejemplo, sabía que no iba a hacer tira diaria. Martín y yo queremos disfrutar del nene”, subraya.

¿Cómo es Gaspar?
Tranquilo, muy concreto con lo que quiere, nada caprichoso. Ahora, que ya está más grande y se expresa, lo estoy descubriendo y empiezo a darme cuenta de lo que le interesa.

¿Y cuáles son sus gustos? 
Jugar al fútbol, cantar, bailar. Le encantan los chocolates, los chupetines con caritas y los Kinder. Un día le dijimos: “Te queremos hacer un regalo”, y fuimos a una juguetería. Daba vueltas y no encontraba lo que quería. Le di un juego de masa para modelar, pero no lo quiso. Al final, agarró el muñequito de Angry birds. Es como Martín en ese sentido: chequea, estudia. Yo soy mas impulsiva, agarro una cosa y después veo si me gusta.

¿Duerme bien Gaspar?
(Risas) En general, sí. Si se despierta lo pasamos a nuestra cama porque es más fácil, pero no duerme con nosotros. Igual, a él le gusta estar en su cuarto. No somos muy estrictos ni para un lado ni para el otro. El año pasado se acostaba tarde porque esperaba que yo llegara a la una de la mañana del teatro. Me daba un poco de pena.

¿Y te agarró la culpa también?
Sí, después, sobre todo los fines de semana, cuando a las cinco de la tarde ya tenía que salir para el teatro, y quizás Gaspar estaba jugando con amiguitos y me lo tenía que llevar. O no podía estar con él en los cumpleaños. Por suerte, estaba Martín, que desde mitad de año, una vez que terminó la campaña, las noches de los viernes, sábados y domingos, se quedaba con Gaspar.

Raro de un papá político que suele estar siempre ocupado... 
Martín tiene algo distinto. Me ayuda un montón con el nene.Y no me gusta hablar de mi marido, “el político”. El tiene una oficina, trabaja, pero además puede escribir un libro, dar una charla. Se fue transformando. Y sé que le gusta mucho trabajar para la Ciudad y va a seguir en ese camino.

¿Qué le faltó para ganarle a Horacio Rodríguez Larreta?
Ni idea.

¿Pensabas que ganaba?
Yo siento que Martín es ganador. Hace las cosas para llegar adonde tiene que llegar. No le gusta perder el tiempo, es muy concreto y sabe qué quiere. Después, por qué no ganó tiene que ver con el país, con otro análisis.

El puede reintentar postularse como jefe de gobierno en 4 años.
Sí, claro, puede hacer todo lo que quiera.

Señora actriz. Emprendedora, divertida, inteligente, con más de 20 años de trayectoria, Carla es una de las actrices dramáticas y de comedia más reconocidas del espectáculo. Ya de chica eligió la actuación y se ganó tres Martín Fierro como mejor actriz por Lalola, Los exitosos Pells y Guapas, entre otros premios.

Aunque ya estés consolidada, ¿te preocupa irte y dejar tu lugar como actriz?
No, porque siempre me llaman. Mi idea es ir y venir, hacer participaciones cortas, pero seguir en contacto. De hecho, en marzo voy a filmar una película con Marcos Carnevale. Y sí, soy de las actrices que trabaja mucho y ojalá que lo siga haciendo. Pero esto no sólo depende de los productores si no de cómo uno se renueva. Hay lugares que vos tenés ir dejando y otros que tenés que ir ganando. Además, hay actores muy talentosos que buscan su propio espacio.

Pero vos estás en otro nivel.
Sí, no tengo que hacer audiciones, me llaman para ver si estoy para trabajar en tal época. Por ese lado sí. Ahora tengo un nuevo representante que estará atento a lo que aparezca en Buenos Aires. Y en Washington, en principio, tengo pensado estudiar canto y hacer cursos de guión. Quiero aprovechar bien el tiempo que esté allá. Tratar de no extrañar tanto lo que sé que voy a extrañar.

¿Por ejemplo? 
A mi familia, a mis amigos, que me vendrán a visitar. Eso es lo que me da más tristeza. No es lo mismo la cotidianidad. Y a mis amigas. Muchas son actrices con las que he trabajado y siempre estamos pensando en hacer algo juntas. Te hablo de Griselda (Siciliani), Isabel (Macedo), Muriel (Santa Ana). Una de las cosas que más voy a extrañar es no poder ir a los estrenos de mis compañeros.

¿Te angustia el imprevisto de irte?
No, estoy bastante preparada para los cambios en la vida. Aprendí con el trabajo: me gusta, y me hace bien. Porque nuestra profesión es así. Hoy grabás todo el día, después hacés teatro o filmás. No me agarro tanto de las cosas, las disfruto mucho y ya entendí que es imposible retener los momentos para siempre.

Carla tuvo que acostumbrarse a tener a su hermana lejos. Fernanda vive en Italia hace años, es abogada como la madre, se casó hace mucho y tiene dos hijos. Su hermano Sergio, en cambio, vive en Buenos Aires y siguió los pasos del papá: trabaja en la Fuerza Aérea. Damián Peterson, el padre, tuvo un acccidente cardiovascular hace cinco años. “Está mejor. Aunque no puede hablar ni caminar bien, me llama por teléfono y ya armamos nuestros códigos para entendernos. Vive en su casa y se recuperó un montón. A Gaspar quizás le cuesta más entender por qué el abuelo no le habla o no lo alza. Pero le canta tangos”, confía.



¿Ya armaste la logística de visitas?
Les dije que se organicen en el año un par de veces para encontrarnos. Y si nos extrañamos mucho, el que más fácil pueda viajar se toma un avión y viene. La verdad es que mi mamá me ayudaba un montón con Gaspar.

Hablemos de amor. ¿Están bien con Martín?
Bárbaro. Hace cuatro años que estamos juntos y se nos pasó volando. Hicimos muchas cosas: dos campañas, tuvimos un hijo, nos casamos en los Estados Unidos, que fue un trámite pero no dejó de ser romántico. Los dos queremos hacer una fiesta acá para celebrarlo. Todavía no sabemos cuándo.

¿Qué te emanoró de él?
Es muy divertido, muy curioso, somos parecidos en muchas cosas. Nos gusta salir a cenar como si fuéramos turistas. Martín siempre me sorprende, tiene el último dato del último cocinero. Es cinéfilo, le gusta el teatro, la lectura.

¿Por qué pelean?
El es muy puntual y yo soy más colgada. Y él es más ordenado, pero podemos convivir aunque a veces lo pongo nervioso.

¿Te pide, por ejemplo, tener las camisas bien planchadas?
No, igual yo intento que las camisas estén bien. Martín se viste casual. Ahora, cuando veo que hace veinte programas de tele y va con el mismo suéter –cosa que me escriben al Twitter –, voy y le compro uno. Hay hombres a los que les gusta que se les desintegre la ropa. (Risas) Más allá de eso, le gusta vestirse bien.

Y vos, ¿ya armaste un listado de vestidos para los futuros cocktails?
¡Pero yo ya tengo mi vestuario y mis disfraces! Tengo un guardarropa lleno de trajes de distintas obras, cosas que me parecen interesantes para algún trabajo. Y lindos vestidos. Pero voy a llevar pocas cosas e iré viendo.

¿Qué te parece Juliana Awada?
La veo bastante porque tenemos amigos diseñadores en común. No la conozco bien, pero me parece divina, muy linda y elegante. Siempre está sonriente.

¿Te asusta lo protocolar o formal?
No me asusta para nada, soy una mujer todo terreno.

¿Y representar al país?
Mirá, yo siempre me sentí muy contenta representando a mi televisión, al cine y al teatro. Hice productos que se vendieron en el mundo. Y para representar a mi país hay cosas que me enseñaron de chiquita como una buena educación, valores. El resto lo iré viendo sobre la marcha.

¿Hablan de política con Martín?
Sí, pero desde que no está en campaña, menos. Supongo que me contará de su trabajo. Me gusta la política, pero no soy de ningún partido.

¿Qué opinás de los actores que militan? 
Yo no lo hago, pero me parece perfecto que cada persona piense lo que quiera y que haya muchos actores con distintas opiniones. Pero que puedan trabajar juntos. No me gusta que haya un enemigo.

¿Te imaginaste alguna vez a Martín como presidente de la Nación?
El me dijo que no quiere serlo. Yo creo que podría serlo.

¿Te ves como primera dama?
No me puedo imaginar esas cosas; son muy lejanas. Yo vivo como viví siempre. Ahora tengo más cosas y menos soledad que antes porque tengo una familia y un mundo nuevo, que es muy distinto al mío, pero en el que nos acompañamos.

Será el momento para tener otro bebé. ¿Les gustaría?
Quizás, podría estar buenísimo. Somos felices con Gaspar, pero también nos gustaría tener otro hijo.


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