25 feb. 2016

[ENTREVISTA] Carla Peterson define su mudanza a Washington junto a Martín Lousteau: “Me atrae el desafío de una vida itinerante” • Revista Hola

Mientras se prepara para el estreno de Una noche de amor, cuenta que cambiará de casa y de país, pero que seguirá actuando




Tiene la voz cansada. Después de dar entrevistas durante ocho horas en un salón de hotel, Carla Peterson (41) acepta con una sonrisa el último reportaje del día mientras pide otro café y sólo cinco minutos de break. ¿El motivo? Hacer una llamada a la babysitter de su hijo Gaspar (3) –fruto de su amor con Martín Lousteau (45)– para pedirle que se quede "un ratito más" hasta que llegue la abuela que está en camino. En medio de una apretada agenda, la actriz define los detalles de su inminente viaje a Washington, donde acompañará a Lousteau en su rol como Embajador en Estados Unidos. "Va a ser un año de aprendizaje y adaptación, pero no tengo miedo. Me atrae el desafío de una vida itinerante", explica sobre su futura mudanza en la embajada ubicada a el exclusivo barrio Dupont Circle. "Voy a estar yendo y viniendo todo el tiempo. Ahora partiremos con unas valijas nomás", aclara Carla durante la promoción su última película, Una noche de amor, que protagoniza junto a Sebastián Wainraich (41). "Tenía muchas ganas de hacer una comedia romántica y, además, era una historia acorde a mí edad. Ya no estoy para hacer de la chica que se enamora por primera vez", cuenta entre risas.

–¿Qué noche de amor te gustaría a vos?
–Siempre es lindo un encuentro con buena música y un cielo de estrellas. Yo soy una romántica y me gusta que los hombres también lo sean. Es bueno mantener el romanticismo en la pareja.

–Con Martín están juntos hace poco más de tres años. ¿Cómo viven su propia historia?
–Estamos muy contentos de habernos conocido. Hoy nos acompañamos en cada uno de nuestros caminos. Así como él me apoyó en esta película, yo lo acompaño con sus cosas. Estamos aprendiendo de a dos. La realidad es que yo no sé muy bien cómo es su trabajo y él tampoco el mío. Pero tenemos la confianza suficiente para preguntarnos todo. Entre nosotros hay mucho amor y nos divertimos mucho estando juntos.

–¿En qué te cambió la llegada de Gaspar?
–Todo es mucho más alegre. Ahora empezamos una nueva etapa con él: habla y lo estoy disfrutando un montón. Nunca pensé que me iba a reír tanto. "¿Sabés qué mamá?", me dice, y al toque arranca con cualquier cosa y yo me lo quiero comer a besos. Es muy lindo ver cómo empieza a descubrir el mundo, cómo aprende palabras difíciles. Todo el tiempo te sorprende. A veces con Martín nos miramos y nos tentamos de risa con sus salidas.

–¿Ya pensaste cómo te vas a organizar una vez que se instalen en Washington?
–Tengo un representante acá y la idea también es tratar de no hacer cosas muy largas, como telenovelas, porque si no, no voy a poder disfrutar mi vida allá, ni lo que esté haciendo acá. Por lo pronto, en abril vuelvo a filmar una película de Marcos Carnevale. Creo que todo es cuestión de adaptación...

–¿Cómo imaginás tu vida como expatriada?
–Después del estreno de la película, armo las valijas y parto. Voy a seguir viniendo a Buenos Aires: acá tengo a mamá y papá, que quiero sigan en contacto con Gaspar. Y allá ya veremos. Hay embajadores cuyas mujeres acompañan mucho a sus maridos porque también construyeron sus carreras diplomáticas. Pero yo no. Y él lo sabe, todos los saben. Voy a acompañar a Martín y a estar con mi hijo.

> Texto: Jacqueline Isola
> Foto: Tadeo Jones




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